Apartarnos de la situación: por ejemplo, si usted detecta que lo estresa el tráfico de la hora pico cuando regresa del trabajo, podría evitarlo quedándose en un gimnasio cercano y pasar la hora pico haciendo ejercicio. O si detecta que lo estresa lo que se muestra en las noticias, la forma de apartarse es no ver noticieros.
Cambiarla: En el mismo ejemplo del tráfico, podría decidir no usar carro y pasar a transporte público o a un transporte activo como el transporte en bicicleta.
Aceptarla: Si no pudo apartarse ni cambiarla por otra situación, podría aceptarla y para esto la buena noticia es que el cuerpo tiene una gran capacidad para modificar sus respuestas ante las situaciones y los pensamientos. Usted puede reprogramar la forma en que su cuerpo percibe y siente una misma situación. No es fácil, pero ¡Se puede! Lo primero es tener el deseo fuerte acompañado de la decisión firme de cambiar y lo segundo, como nos enseña la ciencia, debemos conocer lo más que se pueda acerca de lo que queremos cambiar. Entonces, debemos estudiar la situación que está generando la molestia, la angustia o la ansiedad. Observe qué pensamientos están en su cabeza en ese momento e intente identificar que siente en el cuerpo, aprende a leer los detalles del cuerpo, la postura, las expresiones de su rostro, la tensión de sus músculos, la forma en que respira, si es por la nariz o por la boca, o incluso malestares en cualquier parte de tu cuerpo. Inclusive escríbalas, si se anima. Una vez ha identificado qué lo estresa y cómo su cuerpo lo expresa, viene lo aparentemente simple, pero no fácil, y es hackear a su cerebro. Usted puede cambiar los pensamientos relacionados con el momento estresante y por ejemplo, lograr que algo que percibía como amenaza lo pueda ver ahora como una oportunidad, y al hacer esto una y otra vez, lograr con la repetición que su cerebro interprete diferente y no haga la descarga de sustancias que se liberaban ante la situación estresante. El observar sus pensamientos, emociones y las respuestas de su cuerpo, con el tiempo va a ayudarle a conocerse mejor y, con seguridad, va a ir observando y sintiendo las situaciones de manera diferente, va a ir notando que deja de culpar a las situaciones externas y aprende que su propio bienestar depende más de sus decisiones internas.